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Inicio MINISTERIOS ARTICULOS Y ESTUDIOS BIBLICOS - José Requena EL PADRENUESTRO (VIII)

 

 

MESÍAS”: HIMNO DE REDENCIÓN.

 

 

Mesías”, nos ofrece fugaces visiones, del cielo,

Y de la paz del Señor.

Malcolm Sargent

 

Todos hemos escuchado el coro “Aleluya” del oratorio “Mesías de Georg Friedrich Häendel. Lo que quizá no sepamos es el trasfondo y las circunstancias en medio de las cuales este músico de origen alemán concibió esta admirable partitura. Os invito a que juntos buceemos en la Historia de la Música y, de la manera más amena y sencilla posible -- como si de un divertimento se tratara -- nos acerquemos a la biografía de este gran músico compositor para conocer algo más de él y de su abundante obra musical, especialmente su famosísimo oratorio “ Mesías”. El “oratorio” es un género musical sin puesta en escena, sin vestuario, ni decorado, compuesto generalmente para voces solistas, coro y orquesta sinfónica. A veces interviene un narrador.

 

Dividiremos este trabajo en tres partes. Creo que de esta manera será más sencilla y amena la exposición del mismo.

 

 

I.-- UNA ÉPOCA.

 

Estamos en Inglaterra a mediados del siglo XVIII. Un hombre deambula triste por las calles de Londres apoyado en su bastón. Como de costumbre se dirige a su pobre aposento situado en la calle Lower Brook. Era el 22 de agosto de año 1741. Aquella noche su carrera musical atravesaba difíciles momentos.

 

Häendel era un hombre vencido y agotado por las deudas, perseguido por los acreedores y los músicos de su época. Y por si ello fuera poco tuvo que sufrir las disputas existentes en la familia real. Eran épocas cuando los músicos vivían en las cortes reales y estaban a merced de los caprichos de los nobles. Era el genio al servicio de los altibajos y del humor de los monarcas.

 

Häendel estaba en medio de las peleas del rey Jorge II y de su hijo Federico príncipe de Gales. Lo que le gustaba a uno, disgustaba al otro. Por lo tanto el destino del compositor dependía de ellos dos. Cuando se casó el príncipe de Gales, Häendel compuso un himno de bodas que fue bien recibido. Entonces el joven príncipe comenzó a brindarle su apoyo. En consecuencia el rey Jorge II le retiró el suyo.

 

Por otro lado la Iglesia Anglicana era muy tradicionalista. Así que cuando Häendel escribiera en 1732 su primer oratorio titulado “Esther”, la idea de que un relato bíblico fuese presentado en un teatro por cantantes “del mundo” hizo estallar las iras en un ministro que dijo: “¿A que hemos llegado, cuando el deseo de Satanás se nos impone de esta forma?” El puritanismo excluía el teatro de las iglesias y la religión de las salas de concierto. A tal extremo llegó la radicalización de la iglesia, que hizo que Häendel recibiera el epíteto de “gran pagano”.

 

Nueve años más tarde cuando se presentó por primera vez “Mesías” en Londres, el clero hostil lo condenó como “farsa religiosa”. El obispo de Londres insto a que se proscribiera la obra, y muchos pastores se escandalizaron de que un tema sagrado y las palabras de la Biblia fueran “profanados” sí. Aquel furor se basaba (al igual que sucedió nueve años atrás con el oratorio “Esther”) en el sentir de que no debia citarse la Biblia en los teatros. Los clérigos no estaban solos en sus objeciones al “Mesías” y a todos los oratorios. Un diario de la época comento: “Quién hubiera dicho … que en una época así, el pueblo de Inglaterra llegara a tal nivel de impiedad profanidad que las cosas más sagradas las tomaran como pública diversión?” La oposición del clero fue constante y persistente hasta años después de morir Häendel. El 17 de agosto de 1758 (un año antes de morir Häendel se presentó en la catedral de Bristol el “Mesías”, y Juan Wesley, quien aparentemente no se dejó amedrentar por la oposición eclesiástica al oratorio, escribió en su diario:” Fui a la catedral del Bristol a escuchar el “Mesías” del señor Häendel. Dudo que aquella congregación estuviera más seria durante un sermón que durante esta presentación”. La opinión de Wesley sin embargo, no coincidía con la de muchos pastores de su época. En el año 1784 (veinticinco años después de la muerte de Häendel), Juan Newton, el autor del famoso himno “Maravillosa Gracia”, se opuso al oratorio “Mesías”, y predicó una serie de sermones con ocasión de la presentación de la obra en la abadía de Westminster. La objeción de Newton radicaba en que los oratorios eran presentados como “operas sacras”; y las óperas eran calificadas de “mundanas” debido a la diferencia que existía entre ésta y el oratorio; ¿cuál es básicamente esa diferencia?, pues, que en la ópera además de intervenir solistas, coro y orquesta – al igual Que en el oratorio --, precisa de una escenificación y de decorados; y el oratorio no necesita de éstos dos últimos ingredientes. Así que, Newton veía en las “óperas sacras” el hecho de que pudieran introducirse influencias mundanas en l iglesia y despertar en los cristianos el deseo de frecuentar los teatros asistiendo a las representaciones de la ópera sacra.

 

 

II. — UNHOMBRE.

 

Contrariamente a la imagen común del músico y compositor Häendel era un hombre de carácter irascible. Era conocido por sus insultos y gritos. Sin embargo, a través del tiempo y de intensas luchas su carácter llegó a atemperarse.

 

Había nacido en Halle, Alemania, el 23 de febrero del año 1685; hijo de un cirujano descendía por línea materna de una larga familia de ministros luteranos. Su padre aborrecía la música y le prohibió a su hijo que tocara un instrumento musical. Quería hacer de su hijo Georg un hombre de leyes; pero la oposición paterna no pudo reprimir el talento musical innato del muchacho. Un dia, siendo aún niño interpretó un post-ludio en el órgano de la iglesia de Weissenfels, y lo hizo tan bien, que el duque de Sajonia instó al padre de Häendel a que le buscara maestro al chico. A regañadientes el padre, confió el adiestramiento musical de su hijo a Federico Wilhelm Zachau, que era el organista de una iglesia luterana de Halle. Pronto se percató Zachau que tenía a un virtuoso como alumno. A los 11 años de edad, Häendel sustituía en el órgano a Zachau su maestro. Cuando Häendel cumplió los 12 años el maestro Zachau comprendió que ya el alumno sabía más que el maestro y que no podía enseñarle nada más. Cuando Häendel ingresó en la universidad en el año 1702 con 17 años lo nombraron organista de la Catedral Reformada y ya componía cantatas. A los 18 años era el segundo violín de la Orquesta de Hamburgo, ofreciendo su primer oratorio titulado “La Pasión según Sa n Juan”. De ahí en adelante, la música iba a ser su única pasión. Poco después de cumplir 20 años se trasladó a Italia (que vivía por aquel entonces el apogeo de la ópera) a estudiar composición. Häendel descubrió pronto la ópera convirtiéndose en experto de aquel género musical. Estando en Italia escribió su primera partitura para orquesta de una ópera; a lo largo de treinta y cinco años de carrera escribió treinta y cinco óperas.

 

En el año 1710 con 25 años se hizo súbdito inglés estando en el trono Jorge I. A partir de esta fecha empezó a codearse con ricos y triunfadores. Häendel nunca fue un músico co con ambiciones económicas. Cada vez que podía organizaba conciertos para ayudar a las personas necesitadas. Este era un rasgo característico que no lo abandonó ni aún en los momentos de mayor pobreza. La prueba de ello la tenemos en que en el año 1750 fue interpretado el “Mesías” en la capilla del Hospital para Huérfanos de Londres. La obra maestra fue muy bien acogida y se recaudaron 7.000 libras para la institución.

 

Tras escuchar por primera vez el “Aleluya”, el músico y compositor Joseph Haydn se puso en pie junto al público y llorando dijo – refiriéndose a Häendel: “Es el maestro de todos nosotros”. Solo haré referencia a Haydn diciendo que fue uno de los compositores y directores de orquesta contemporáneos de Häendel, y para muestra citaré dos obras cumbres compuestas por este músico; una de ellas es el oratorio de “La Creación” de quien dicen sus biógrafos que se inspiró en el caudal armónico-melódico de Häendel; y la la otra, también muy conocida, (que procede también de este mismo caudal inspirador) es oratorio de “Las Estaciones”.

 

Häendel tenía 56 años cuando escribió el oratorio “Mesías”. Padecía intensos dolores físicos, ya que a los 52 años contrajo una afección reumática, y le resultaba una verdadera agonía tocar el órgano y escribir música. Logró recuperarse de dicha afección tras una temporada de descanso en los baños térmicos de Aquisgrán.

 

En el año 1741 Häendel estaba en la ruina. Fue este mismo año cuando escribió “Mesías”. El día 6 de abril de 1759 fue su última representación en público, tenía 74 años. El gran Häendel, ya casi ciego sufrió un desmayo mientras dirigía desde su puesto en el teclado, siendo ayudado por su discípulo el joven J.C. Smith Ocho días más tarde, el 14 de abril de 1759 moría el que fue uno de los más grandes músicos de la historia.

 

Inglaterra concedió a los restos mortales de Häendel, el supremo honor de recibir sepultura en el denominado “Rincón de los Potas” de la Abadía de Westminster ante la concurrencia de más de tres mil personas. Una estatua lo inmortaliza hoy, pluma en mano y reclinado sobre una página de su prodigioso oratorio “Mesías, en el que se leen las primeras palabras y notas musicales de una de las arias más célebres del mismo: “Yo sé que mi redentor vive”, (Job 19:25).

 

III.- UNA OBRA.

 

Desde que fue escrito “Mesías”, ésta es incuestionablemente la obra más conocida en Inglaterra, al igual que lo es en todo el mundo. “Mesías” relata sucesivamente cada matiz del sentimiento devocional que provoca el Señor; piedad, resignación, arrepentimiento y fe. El manuscrito de la letra le fue encargado por su amigo Charles Jennes, un poeta presumido y ceremonioso que pretendía que Häendel pusiera música a su obra. El músico estaba en aquellos momentos pasando por una depresión tremenda; así que le dijo a su amigo Jennes que tardaría un año en componer algo. No fue así. Seis días después de haber recibido el libreto, Häendel ya tenía terminada la primera parte del oratorio; a los nueve días tenia terminada la segunda parte, y en otros seis días terminó la tercera y última parte. Tardó tres días en orquestar la obra, y en veinticuatro días había terminado totalmente la obra que constaba de 260 páginas manuscritas.

 

Mesías” había nacido para los hombres. El día 13 de abril de 1742, y tras un único ensayo se estrenó en el New Musick Hall de la calle Frishamble en Dublín. En esta representación participaron sólo 32 cantantes y una pequeña orquesta; Häendel dirigía desde el clavicordio. La recaudación obtenida fue donada por Häendel a las enfermeras de la caridad del Hospital Mercer’s, y a la Sociedad para el Socorro de los Prisioneros a partes iguales. Dicha recaudación ascendía a 400 libras esterlinas.

 

El día 23 de marzo de 1743 se estrenó “Mesías” en el Covent Garden de Londres; fue ese dia cuando, (según cuentas los biógrafos de Häendel) el rey Jorge II se puso de pie al sonar el famoso “Aleluya, permaneciendo en esa posición hasta concluir el mismo. La obra se presentó bajo el nombre de “Nuevo Oratorio Sagrado”; ya que si en aquel entonces se hubiese usado la palabra “Mesías” hubiese sido una locura.

El oratorio “Mesías” consta de cincuenta y seis números, sublimes arias para soprano, contralto, tenor y bajo e impresionantes coros como el propio “Aleluya” y el coro titulado “Su sonido se ha apagado”, que el famoso director de orquesta Sir Ernest Mac-Millan ha descrito como: “un gigantesco faro cuyos haces de luz barren la oscuridad de la noche”.

 

La obra se divide en tres partes. La Anunciación y la Natividad, la Pasión y la resurrección, y La Gloria Eterna. Cada parte va creando un clima progresivo que estalla en el sublime “Coro del Amén” que pone punto final a esta prodigiosa obra de inigualable valor polifónico. No existe un “Mesías” genuino, ya que en aquella época el propio autor modificó la partitura original en muchas ocasiones. Wolfgang Amadeus Mozart hizo una adaptación de la partitura original, y muchos directores han alterado fragmentos para acomodarlos a su modo de ver y sentir la obra. Pero las melodías creadas por Häendel son imperecederas. Sir Malcom Sargent escribió: “He conocido, amado, ensayado y dirigido el “Mesías” durante casi cuarenta años. Mientras haya música ésta obra seguirá siendo una de las maravillas del mundo”.

 

El mismo Häendel al terminar de escribir “Mesías” dijo: “Si mi espíritu estaba dentro o fuera de mi cuerpo es algo que desconozco totalmente”. También cuando terminó de escribir el “Aleluya” su sirviente le encontró llorando y diciendo con voz entrecortada: “He vito los cielos ante mí y al mismo grandioso Dios”. Este coro está basado en los textos bíblicos de Apocalipsis 19:6; 11:15 y 19:16.

 

Las representaciones del oratorio “Mesías” se han representado de diferentes formas. Se han popularizado versiones abiertas a cantantes, músicos y directores aficionados. En 1991 cuatro científicos amantes de la música alquilaron el Royal Albert Hall londinenses y repartieron octavillas que anunciaban: “Borrador del “Mesías”. Una representación para cantantes y músicos. Si desea intervenir en el coro o tocar en la orquesta, venga y únase a nosotros. Vestimenta elegante, sin ser de etiqueta”. Acudieron cerca de 4000 personas. Había bajos en los palcos, tenores en la platea, sopranos i contraltos en los pisos superiores del teatro. Todos cantaban con entusiasmo acompañados por una orquesta de 243v ejecutantes dirigida por una profesora de física. Representaciones similares se han organizado en Toronto (Canadá), Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Sydney (Australia); en esta última ciudad 250 aficionaros se unieron al Coro Filarmónico y a la Orquesta Sinfónica en el Teatro de la Ópera. “Fijen la vista en mí y canten con alegría”, pidió el director John Hopkins a su improvisada masa coral.

 

Alguna de las partes del oratorio “Mesías” es utilizada en las bodas, aunque quizá fue concebido especialmente para la Pascua de Resurrección. También es significativo que se piense en el oratorio “Mesías” para Navidad cuando su mensaje es tan oportuno. Navidad es tiempo de recordar el amor de Dios.

José Requena