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Inicio MINISTERIOS ARTICULOS Y ESTUDIOS BIBLICOS - José Requena EL PADRENUESTRO (XIII)

 

EL PADRENUESTRO

 

Mateo 6:5-15

(XIII)

 

 

5.3. El alcance de la petición.

 

  • El pan nuestro… dánoslo hoy: Hemos de subrayar la forma plural de la petición. No podemos pensar solamente en “mi” pan. Ni podemos sentirnos satisfechos al recibirlo si nuestro hermano carece de él. El adjetivo “nuestro” me vincula a “mis” hermanos, y a todos mis semejantes. Podemos y debemos ser, en la medida de nuestras posibilidades, instrumentos para que el abastecimiento de alimentos llegue a los menesterosos. No nos es lícito considerarnos dueños absolutos de aquello que solo por la voluntad bondadosa de Dios ha llegado a nuestro poder. No somos dueños sino administradores. Perder de vista este hecho nos expone a la hipocresía si nos atrevemos a asumir el Padrenuestro. Probablemente nunca llegaremos a solucionar los problemas económicos del mundo, pero algo podemos hacer por las personas necesitadas próximas a nosotros; y de esto sí somos responsables. El Señor no nos va a pedir cuentas en el día del juicio por no haber acabado con el hambre en el mundo; pero sí nos va a pedir cuentas por no socorrer al necesitado que un día se cruzó en nuestro camino y pasamos de largo indiferentes. Lo que hacemos, - o dejamos de hacer - ante el hambriento, el sediento, el forastero, el desnudo, el enfermo el encarcelado, o el afligido por cualquier causa, lo hacemos o dejamos de hacer – a Cristo mismo. (Mateo 25:31-45).

 

 

5.4. Implicación de la petición.

 

De esta cuarta petición del Padrenuestro se derivan una serie de consecuencias:

 

5.4.1. RECONOCIMIENTO DE NUESTRA DEPENDENCIA DE

DIOS.

 

Probablemente pensemos (aunque sea por inercia), que cuando obtenemos el pan, ello se debe exclusivamente a nuestro propio esfuerzo o trabajo. Es innegable que si queremos comer hemos de trabajar; el pan no desciende cual maná del cielo. Pero en primer y último término no hemos de olvidar que el pan, el vestido etcétera es un don de Dios. No solamente es Dios quien da al ser humano la salud y las fuerzas para ganarse el sustento; es además Dios el que da su productividad a la tierra. El hombre puede sembrar y regar, pero es Dios quien da el crecimiento. (I Corintios 3:6).

 

Son muy reales las palabras del salmista cuando dice: “Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente” (Salmo 145:15). Pedir “el pan nuestro de cada día” equivale a reconocer que “toda buena dádiva y todo don perfecto viene de arriba desciende de parte de Dios…” (Santiago 1:7).

 

5.4.2. ACTITUD DE CONFIANZA.

 

Puesto que esta oración va dirigida al Padre bondadoso que es fiel a sus promesas no debemos inquietarnos ni desconfiar. Un niño jamás se inquieta qué comerá, o con qué se vestirá, porque sabe que sus padres siempre le dan en el momento oportuno cuanto necesita. Con la misma tranquilidad de espíritu, nosotros sus hijos debemos esperar en la providencia divina. (Mateo 6:25-34). Por difíciles que hayan sido las circunstancias en un momento dado de nuestra vida, podremos resumirlas de la misma manera que las resumió el salmista: “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni hijo de justo que mendigue pan”. (Salmo 37:25).

 

 

5.4.3. RENOVACIÓN DE NUESTRA COMUNIÓN CON EL

DADOR DEL PAN.

 

La finalidad del Padrenuestro, no es tanto recibir los dones de Dios como vivir en una más íntima comunión con Él. El comentarista bíblico argentino Santiago Canclini dice en su comentario sobre el Padrenuestro que: “En la oración del Padrenuestro, se debe coger la mano de Dios, no las monedas que hay en ellas”.

 

Obviamente esta prioridad no excluye el reconocimiento de los dones que recibimos de Dios y la gratitud que debemos sentir por ellos. Con el salmista hemos de decir: “Bendice, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2); pero dicho esto, hemos de añadir: “¿A quién, oh Dios, tengo yo en el cielo sino a ti? Y estando contigo nada deseo en la tierra”. (Salmo 73:25). (Continuará).

 

José Requena